4. Convierte rutinas en juegos y conexión
Transforma cada rutina en una oportunidad de juego y vínculo. Para el baño: canta canciones, haz teatro con los juguetes, cuenta historias. Para la comida: juega a "el avioncito", describe sabores juntos, agradece por los alimentos. Para dormir: crea rituales especiales como "tres cosas buenas del día", masajes suaves, o cuentos inventados. Cuando hay diversión y conexión, la resistencia desaparece naturalmente.